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martes, 4 de diciembre de 2012

INUNDACIONES 

Las riadas son avenidas impetuosas del agua de un río que después de una gran crecida se desborda, o bien la de una torrentera en el terreno adecuado que inunda el campo y, a veces, las poblaciones.
La inundación se produce cuando una gran cantidad de agua en relación con una situación meteorológica adversa, se acumula en zonas bajas y desborda sus límites naturales o artificiales. En el campo y las ciudades anegadas se producen daños materiales y en circunstancias extremas o catastróficas también la pérdida de vidas humanas. En casos excepcionales las inundaciones pueden ser beneficiosas, por ejemplo al retirarse el Nilo después de las inundaciones anuales, pues deja un limo protector que en el pasado propició el desarrollo de toda una cultura como la egipcia.

Las inundaciones pueden producirse súbitamente o lenta y gradualmente. Las primeras son repentinas y se deben a fuertes trombas de agua descargando de una intensa tormenta sobre algún punto de una cuenca hidrológica, o en terrenos con una estructura geológica peculiar, como pueden ser barrancos o fuertes declives y por donde el agua discurre imparablemente. Las que se producen gradualmente en extensas zonas se deben al desbordamiento de los ríos como consecuencia de las descargas de agua que llegan a la cuenca procedentes de borrascas intensas de larga duración, producidas allí mismo o en zonas distantes agua arriba.

Conos de deyección

 La tragedia del Camping de Las Nieves, en Biescas, el 7 de agosto de 1996 y el desastre de Badajoz el 5 de noviembre de 1998, con tan elevadas pérdidas de vidas humanas así como de daños materiales, ganaderos y domésticos, produjo un gran impacto en la opinión pública. Por decisión del Ministerio de Medio Ambiente se organizaron grupos de estudios y seminarios para descubrir lo que denominaron conos de deyección o lugares susceptibles de graves peligros de inundación, con el objeto de evitar asentamientos humanos en esas zonas. Es decir, lo mismo de siempre: Cerrar el corral cuando las ovejas ya se han escapado.

Por el momento se descubrieron 278 conos de deyección o puntos muy peligrosos con riesgo de inundación en cerca de 3500 tramos fluviales. Aunque debe haber muchos más, éstos son los de mayor incidencia. El Camping de Biescas estaba situado en uno de ellos: En el torrente del rio Arás, afluente del Gállego.

 
La terrible avenida del Camping las Nieves. Foto tomada de Google
 
El número de conos de deyección (los más peligrosos), distribuídos por cuencas hidrográficas se muestra en el cuadro siguiente:

Inundaciones en España en el siglo XX

En los últimos 100 años las riadas más importantes en las distintas cuencas y los consiguientes desastres han sido publicados en los últimos calendarios editados por AEMET. Seguramente no figuran todos los casos de inundaciones, pero al menos sí aparecen los que dejaron una mayor huella en la memoria de las gentes. Destaca el mínimo de Galicia donde sólo se dió un caso importante, en el mes de septiembre, en la cuenca de Mondoñedo (Lugo), con destrucción de casas, cosechas y puentes. Las cuencas más afectadas han sido las de la vertiente mediterránea, Turia, Júcar y Segura y las del Pirineo Oriental y el Llobregat, especialmente en otoño, donde el desbordamiento de los ríos ocasionaron numerosas víctimas, enormes desastres agrícolas y pérdidas materiales. Las ricas y fértiles huertas quedaron anegadas por el agua y el lodo. Aunque lo peor es que las riadas se produzcan en épocas anormales cuando nadie las espera, arrasando los cultivos en su periodo de desarrollo más crítico.


Como ya hemos comentado, las inundaciones de producen siempre por exceso de agua debido a las borrascas profundas de gran energía que atraviesan el territorio lentamente y cuando los embalses alcanzan el nivel crítico que obliga a desagüar el agua retenida por los aliviaderos. Además, es de gran importancia la estructura del terreno. En Galicia el agua apenas corre por la superficie pues el terreno es muy permeable y el agua se filtra hacia el subsuelo; de ésta forma, las inundaciones (salvo excepciones) son de poca importancia y se producen en raras ocasiones. En cambio, si el terreno es impermeable, actúa como una costra resistente a la infiltración y el agua corresponde en su mayor parte a la escorrentía (agua sobrante) produciendo la inundación. Otra causa ya señalada es el perfil orográfico puntual o local. Si el terreno tiene una gran pendiente el agua se derrumba como una catarata depositándose en la zona baja. España es un lugar donde ésas condiciones se dan en muchos lugares dada su complicada orografía, críticas en situaciones tormentosas; las tormentas en España, al menos en algunas zonas, son las más duras de Europa.

 La predicción de río

Aunque el problema es difícil y complicado un río puede ser controlado por el hombre. Por un lado, disponiendo de una buena predicción de la variación de la crecida con respecto al tiempo y por otro, con la infraestructura adecuada en los puntos más peligrosos y la adopción de los medios adecuados para evitar o paliar los efectos del desbordamiento.

En las condiciones actuales muchos daños podrían ser evitados si las avenidas o crecidas se pudieran preveer con la suficiente antelación con el objeto de organizar y establecer los protocolos de defensa disponibles. La condición esencial para que los avisos sean eficaces es que lleguen al lugar afectado antes de que se produzca la situación de emergencia; aunque la predicción sea certera de nada sirve si llega tarde; sólo serviría para fines estadísticos. Otro factor de especial relevancia para evitar los daños producidos por inundaciones sería la no concesión de asentamientos humanos en lugares susceptibles de ser inundados: orillas de cauces, ramblas o desembocaduras de rios o afluentes. Las infraestructuras que no respetan la dinámica fluvial, corren el riesgo de sufrir sus consecuencias. Tras una catástrofe, los mandatarios de turno se echan las manos a la cabeza y se deshacen en condolencias, buenas palabras y mejores proyectos que sólo se quedan en eso.

La predicción de un rio no se improvisa fácilmente. Es necesaria una compleja organización que necesita la experiencia de varios años para conseguir resultados satisfactorios. En la actualidad ya se cuenta con mucha información en cada cuenca hidrográfica y en AEMET. Resumiendo, la estructura a utilizar sería la siguiente:

 
1. Red de Observación en tierra. Constituída por la red pluviométrica de AEMET y los datos de aforos de las Confederaciones Hidrográficas. Con ésta información pueden realizarse los imprescindibles (aunque laboriosos) estudios climatológicos previos que hoy en día son resueltos con la ayuda de los ordenadores.

2. Red Local. La información de la Red General se recibe actualmente en tarjetas climatológicas o programas específicos, su periodicidad es mensual por lo que no puede ser utilizada más que para estudios "post mortem". Hay que interesar de las comunidades más afectadas la instalación de una Red Local Operativa, para lo cual pueden utilizarse los observatorios de la Red Básica, haciendo las oportunas gestiones cerca de los actuales colaboradores voluntarios para que, al menos, hagan dos observaciones diarias (lo ideal serían 4, relativas a precipitación y estado del río). Por desgracia, la red de colaboradores está en franco descenso, por lo que en áreas sin datos podrían instalarse algunos pluviómetros cuya lectura es tan elemental que no se necesitan estudios específicos para su vigilancia y control.

3.Comunicaciones y difusión de la información. Las observaciones deberían realizarse simultáneamente y de forma sincronizada para poderlas interpretar en cada intervalo de tiempo, una vez concentradas en el punto más conveniente. Desde aquí, se enviarían al punto o Centro de Predicción por el medio más rápido posible: correo electrónico, teléfono, teletipo, radio, etc.

4. Estaciones de radar. Las subidas bruscas del nivel de un río obedecen a precipitaciones copiosas de violentas tormentas agrupadas en racimos sobre algún punto de la cuenca, que descargan en el mismo río o en sus proximidades. El radar meteorológico permite identificar la evolución del grupo, la intensidad y la posible cantidad de precipitación de cada elemento aislado.

5. Estaciones de radiosondeos. Proporcionan información sobre la estabilidad de la atmósfera para apoder evaluar la zona tormentosa.

6. Mapas meteorológicos sinópticos. Permiten el diagnóstico y pronóstico del tiempo con una antelación de al menos 72 horas. Los mapas a mayor escala del tiempo tan sólo pueden utilizarse para intuir la tendencia.

7. Satélites meteorológicos. Señalan con exactitud todas las frormaciones nubosas y permiten un seguimiento continuo y actualizado. Además, proporcionan medidas valiosas sobre viento, temperatura, estado del río, agua equivalente de una capa de nieve, radiación solar e incluso la humedad del suelo.

En suma, la operación consiste simplemente en conocer "in situ" el estado del río en todo momento y predecir su evolución con respecto al tiempo para poder emitir los avisos oportunos.



 





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